Hoy me encontré a Te, una chica que se podría decir era mi amiga. Estaba con su wey y un niño en brazos; su hijo.
Hubo una vez en la que nos llevábamos más o menos bien, pues aunque éramos amigos nunca fuimos uña y mugre. En esa época hablábamos pendejadas y teníamos el futuro por delante, ella era de las ñoñas del grupo y yo de los pendejos que apenas sacaban 8. Pasó el tiempo, nuestro grupo de amigos se disperso y no volví a saber nada de ella hasta la Preparatoria; cuando descubrí que no se había quedado en ninguna de las que quería y eso porque su mamá hablo con la mía [yo me quedé en la 7].
He de aceptar que siempre fue muy matada. Pensé que haría su examen el siguiente año, pensé que se quedaría, pero no paso nada de lo que pensé. En ese tiempo salieron muchos rumores hacía mi persona, a mi me valía madres pues no me llevo con casi nadie de mi colonia, por lo tanto su opinión me tiene sin cuidado. Con el tiempo descubrí que esos rumores empezaron con Te. Cuando me la encontraba en la calle ya ni me saludaba, sabía su pecadote. Hasta donde yo recuerdo, nunca le hice nada. Así pasamos de ser amigos a enemigos.
Hoy cuando la vi con su hijo, primero me regocije. Es chingón ver a un enemigo caído. Pero también recordé nuestros momentos de amistad y me sentí una mierda, no es fácil ver el futuro de alguien truncado. Luego recordé el precio de unos condones y la sensación de lastima desapareció. Ahora creo que lo mejor es ser indiferente.
P.S. Muchos de mis enemigos se quedan así, como enemigos, algunos han pasado a ser mis amigos; ella es la única amiga que ha pasado a ser mi enemiga.
31 de mayo de 2010
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